Lugares de Mexico
 
 


Chipilo

Seis sirenas al pié del volcán: Ocuituco
(Estado de Morelos)

El pueblo de Ocuituco ha sido construido alrededor del Convento de Santiago Apóstol, uno de los 14 edificios de la Ruta de los Conventos de las laderas del volcán Popocatépetl, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Es un pequeño y bonito pueblo, con casas antiguas de adobe, calles empinadas y empedradas, y zócalo con altos árboles dando sombra a un kiosco. Ocuituco es conocido por sus dos fuentes coloniales, la fuente de los Leones y la fuente de las Sirenas.

Los habitantes del municipio se dedican en su gran mayoría a la agricultura. Las tierras son propicias para todos tipos de cultivos: los tradicionales de maíz, tomates, aguacates, chayotes, guayabas como otros más recientes -las flores de corte y el sorgo-, sin olvidar los que fueron introducidos por los agustinos: verduras y todo tipo de frutales: duraznos, manzanas, peras, higos, membrillos...

La vida en Ocuituco, y no solamente la actividad económica, depende del Popocatépetl cuya imponente silueta se asoma por encima del pueblo: las aguas que corren en sus laderas son fuente de vida, pero sus iras repentinas y inexplicables pueden acabar con ella. Ocuituco es una creación del Popocatépetl.

La región donde está asentado Ocuituco, muy fértil, conserva indicios de haber sido ocupada desde tiempos inmemoriales. Ocuituco fue conquistado poco tiempo después de la caída de Tenochtitlán y su evangelización encomendada a los agustinos quienes llegaron en 1533 y empezaron la construcción de un convento dedicado a Santiago Apóstol. Ocuituco fue el primer convento agustino en el Nuevo Mundo -antes de los conventos de Totolapan, Yecapixtla, Atlatlahuacan,...- mientras que los dominicos se hacían cargo de los pueblos vecinos de Jumiltepec, Tetela del Volcán y Hueyapan.

La instalación de los agustinos en Ocuituco fue algo accidentada. Cuenta Robert Ricard que "los agustinos se obstinaban en que los indios les construyeran un convento, aun sin esperar a que terminaran la iglesia, más necesaria desde luego; en dos ocasiones les había mandado Zumárraga (el entonces obispo de México) que suspendieran la edificación del monasterio hasta que el templo estuviera concluido y como no le obedecieron, nombró un cura secular... que defendiera a los indios de los trabajos forzados excesivos a que los frailes les obligaban. Entonces los agustinos resolvieron dejar el pueblo, pero llenos de furia desmantelaron la iglesia y se llevaron todo a su convento de Totolapan, aún la campana, los ornamentos, los cerrojos y llegaron incluso a arrancar los naranjos y demás frutales que en el huerto habían plantado"(1). Los agustinos regresaron a Ocuituco, esta vez para quedarse, veinte años después, en 1557.

Se ha conservado hasta el día de hoy el muro exterior delimitando el atrio y el enorme huerto, en medio de los cuales se erigen el templo y el convento. El convento que dio lugar a tantas polémicas ha llegado sin muchas modificaciones a nuestra época, sus paredes gruesas, arcos macizos y rebajados le han preservado de la suerte que le tocó al templo: una parte del edificio construido por Zumárraga entre 1537 y 1557 se derrumbó. Los elementos originales del templo que llegaron a nuestra época son la fachada con su portón manierista y los muros laterales. Templo y convento, muy austeros, están lejos de los suntuosos edificios que los agustinos construyeron luego en Metztitlán, Malinalco o Salamanca.

La fuente de los Leones ocupa el centro del patio del convento. El artista indígena que no conocía al animal le atribuyó una melena que les cubre casi todo el cuerpo y les da un aspecto de "ranas greñudas", según el historiador del arte Francisco de la Maza. Los leones intercambian chorros de agua con los peces o tritones rematando el pilar central de la fuente. La fuente de los Leones no tiene, al parecer, equivalente en el Nuevo Mundo y pudo ser inspirada en la fuente de la Alhambra de Granada.

En cuanto a la fuente de las Sirenas, se encuentra en una esquina del zócalo, abajo del convento. Se trata de una bonita fuente, sin embargo, después de haber dado una vuelta -o varias- alrededor de su pileta hexagonal, uno tiene que rendirse a la evidencia: si algún día esta fuente tuvo una decoración de sirenas, ya desapareció.

Cuando se interroga a los habitantes de Ocuituco sobre las sirenas, señalan cuatro extrañas piedras esculpidas en la escalinata de acceso al atrio: son piedras de más de un metro de altura, parecidas a fustes de columnas y decoradas con un dibujo de rejillas. Otra idéntica se encuentra en un pasillo del convento. Una sexta piedra que se exhibe en el pequeño museo comunitario, ha conservado su cabeza. El tiempo y el agua le han borrado los rasgos de la cara, pero se puede apreciar todavía su larga cabellera y sin lugar a dudas ¡se trata de una sirena! El conjunto de las seis piedras perteneció a la fuente del zócalo: colocadas en cada ángulo de la pileta y gracias a un complejo sistema de cañería, las seis sirenas distribuían el agua del Popocatépetl a los habitantes de Ocuituco por las bocas y los pechos.

Ocuituco se encuentra fuera del corredor que une las ciudades de México y de Cuautla. Este relativo aislamiento explica porqué ha conservado muchas tradiciones interesantes y creencias que ya han desaparecido en los pueblos vecinos.

En Ocuituco, se ejecuta en la fiesta de la Asunción el 15 de Agosto la Danza de los Vaqueros. Se inspira en la vida de las haciendas y cuenta con varios episodios: la búsqueda de un toro ofrecido por un "amo", la toreada, la captura y la muerte del toro, y la repartición de su carne. Los personajes -el "amo" vestido de hacendado del siglo XIX con sarape y "caballo" y un grupo de 16 vaqueros- hacen sonar sus espuelas al ritmo marcado por una guitarra y un violín.

El papel principal recae en el danzante quien carga al toro, un pesado toro de madera. El toro trata de esquivar su captura, huyendo o atacando a los vaqueros. Durante toda la representación, cuatro "terroncillos" el rostro cubierto con máscaras de cuero -Pancho Torres, Salamanca, Luciano y Manuel Terán- siembran el desorden: asustan y persiguen a los niños, decomisan helados y derraman cervezas, saltan, se revuelcan por el suelo, tratan de interrumpir la música, parodian a danzantes, músicos y espectadores.

Cuando los vaqueros matan al toro clavándole unas banderillas de papel parecidas a paraguas, éstas explotan, liberando chorros de caramelos. La representación, mitad danza, mitad teatro, dura varias horas.

Otra tradición que perdura en Ocuituco es el trueque. Todos los sábados, desde muy temprano, a las 6 de la mañana y hasta las 9, un rincón del mercado está reservado al trueque. A la luz de los primeros rayos del sol, los campesinos de las comunidades vecinas intercambian frutas y verduras, carbón vegetal, panes, cerámica, flores y ocote. La unidad de medida es "un cambio", el equivalente a 5 pesos en valor monetario. En marzo de 2011 tuvo lugar en Ocuituco el Primer Encuentro Internacional del Trueque, en el cual el invitado de honor fue Bolivia.

Ocuituco comparte con otros pueblos del Estado de Morelos la tradición de la "Enflorada". Cuenta la leyenda que el 29 de septiembre, San Miguel presencia las festividades en su honor en las iglesias de la región y que por lo tanto, afuera, "el diablo anda suelto".
Click aquí para ver todas las fotografías
Bookmark and Share Ocuituco Traza tu Ruta Comentario a Lugares de México

Este día, las ventanas y puertas, y también los vehículos y pozos de agua, de Ocuituco amanecen decorados con cruces de flores de pericón a manera de protección. Más tarde, familias enteras se apilarán en camiones de redilas o plataformas de tractores y se dirigirán hacia sus milpas. Después de colocar unas cruces de pericón en las esquinas de los cultivos y sahumarlas, encenderán sus anafres y compartirán con amigos y invitados elotes asados y quesadillas. Las cruces protegerán las cosechas del granizo, de las tormentas o de los "malos aires".

El pericón o yautli, una flor amarilla con un olor fuerte parecido al del cempasúchil, era una planta sagrada en la época prehispánica -varias de las ofrendas encontradas en el Templo Mayor contenían ramos de yautli-. Se usa también para curar enfermedades.

Hasta el día de hoy, tiemperos o graniceros -en general personas que han sobrevivido a una grave enfermedad o a la descarga de un rayo- sirven de intermediarios entre la comunidad y "Don Goyo". Encabezan procesiones a los adoratorios del volcán varías veces al año -entre otras fechas, el 12 de marzo, día de San Gregorio y el 3 de mayo, día de la Santa Cruz para hacer peticiones de lluvia, y al final de la estación de lluvias para dar gracias por las cosechas- y le llevan ofrendas. Son también curanderos y adivinos.

El uso tradicional de los hongos alucinógenos en los ritos locales quedó documentado en la iglesia del pueblo de San Marcos Huecahuasco, otro edificio del siglo XVI, cuyos capiteles están decorados con hongos en medio de elementos de la naturaleza como plantas y coyotes.

Al momento de partir del simpático pueblo de Ocuituco, el viajero no puede dejar de echar un ojo intrigado a las "sirenas" que montan la guardia en la escalinata del convento: ¿Que hacen estas sirenas tan lejos del mar?

El mito de las sirenas, criaturas fantásticas mitad mujeres-mitad pájaros cuyos cantos estuvieron a punto de impedir el regreso a casa del virtuoso Ulises, se remonta a la antigüedad griega. Las sirenas -esta vez mujeres con cola de pez- resurgieron en la Europa renacentista cuando los marineros de Cristóbal Colon afirmaron haber visto sirenas nadando en las aguas del Caribe.

Con la identificación del animal real que había hecho creer la existencia de sirenas americanas, el manatí, el mito de las sirenas se derrumbó definitivamente. Sin embargo, su atractiva imagen perduró y adorna las fachadas de muchos edificios coloniales: la Casa de las Sirenas en la calle Guatemala del Centro Histórico de la ciudad de México, o de la plaza principal de San Cristóbal de Las Casas, son unos ejemplos entre otros.

El arquitecto de la fuente de Ocuituco rescató la imagen de la mujer-pez para simbolizar el agua, la abundancia o la fertilidad. Una idea similar a la del arquitecto de la fuente de Neptuno en la ciudad de Bolonia (1565) o del arquitecto Diego de Porres para la fuente de las Sirenas de la ciudad de La Antigua (1737): como las de Ocuituco, las sirenas italianas y guatemaltecas echan agua por los pechos -una idea inspirada probablemente por el arquitecto italiano renacentista Sebastiano Serlio-.

A menos que aparezca en un cajón olvidado algún documento antiguo, no conoceremos nunca el nombre del que construyó esta fuente. Por ahora, solo el Popocatépetl que lanza con indiferencia su habitual columna de humo en el cielo de Ocuituco conoce la verdad.

Notas útiles:
- Ocuituco es cabecera municipal para varias comunidades, entre las cuales Huejotengo, Huecahuasco, Huepacalco, Ocoxaltepec, Jumiltepec y Metepec, con una población total de 15 a 20,000 habitantes.
- Catorce monasterios de las laderas del Popocatépetl fueron incluidos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO el 17 de diciembre de 1994: Huejotzingo, Cuernavaca, Oaxtepec, Tochimilco, Tepoztlán, Hueyapan, Tetela del Volcán, Yecapixtla, Tlayacapan, Totolapan, Atlatlahuacan, Zacualpan de Amilpas, además de Ocuituco. El convento de Ocuituco alberga desde 2010 un pequeño museo comunitario donde están en exhibición unas cerámicas prehispánicas entre las cuales sobresale una máscara con engobe rojo bruñido que los Ocuitucenses han escogido como símbolo de su pueblo. Es de notar también un antiguo disfrace de terroncillo con su máscara de madera.
- Danza de los Vaqueros: Cada 15 de agosto en la capilla de la Candelaria de Ocuituco.
- La segunda edición del Encuentro Internacional del trueque tendrá lugar en Ocuituco en marzo de 2012.
- El pueblo vecino de Jumiltepec conserva un pequeño convento dominico, una parroquia en cuya sacristía la tradición local cuenta que Otilio Montaño redactó el Plan de Ayala y una bonita capilla, la capilla del Monte, objeto de gran fervor popular.

Cómo llegar a Ocuituco:
- En transporte colectivo : desde Cuautla, salen combis cada 20 minutos para Ocuituco (media hora).
- En automóvil: Tomar la carretera federal a Cuautla, en el Km. 92 antes de Cuautla, desviarse a la izquierda en dirección a Yecapixtla y Ocuituco.

Dónde comer y dormir en Ocuituco:

- Pequeñas fondas en el zócalo sirven comidas corridas. El hotel Quinta La Joya, en la entrada del pueblo, tiene bonita vista sobre el volcán. Tel : 01 (731) 1702056 / 55 44 31 93 en la ciudad de México.

(1) Robert Ricard. La conquista espiritual de México. Página 372.

Bibliografía:
- La conquista espiritual de México. Robert Ricard. CFE. Octava reimpresión 2004.

- El hongo sagrado del Popocatépetl. Ramsés Hernández Lucas y Margarita Loera Chávez y Peniche. ENAH, INAH y Conaculta. 2008.

- El Popocatépetl y los pueblos volcaneros. Julio Glockner Rossainz. Semarnat, Consejo del Agua y Medio Ambiente, Gobierno del Estado de Morelos. Anexo 8 del Programa de ordenamiento ecológico y por riesgo eruptivo del territorio del Volcán Popocatépetl y su zona de influencia. 2006.

- Graniceros. Cosmovisión y meteorología indígenas de Mesoamérica. Beatriz Albores y Johana Broda. Colegio Mexiquense/UNAM-IIH. 1997.


Texto Anne Bonnefoy
Fotografía Anne Bonnefoy

Todos los Derechos Reservados © 2012-2017
Última actualización de información: Octubre 2011

Ruta del Café Chipilo
Descubre nuevos destinos / Donativos / Quiénes somos / Contacto / Códigos de ética del viajero / Enlaces

Terminos, Condiciones y Privacidad. Todos los Derechos Reservados Lugares de México. 2017 ©
Este sitio se ve mejor con el navegador Safari